AMORONA PASTELERIA

 

Mi viaje comenzó hace diez años. Mi amigo Mau me pidió el pastel de cumpleaños para su hermana y, con todo el entusiasmo que nos caracteriza a los mexicanos, acepté el reto.

Aquella combinación de limón con moras azules y betún de queso no solo fue un éxito, sino que se convirtió en el pastel estrella que hoy forma parte de la carta de Amorona.


Esa experiencia me impulsó a estudiar gastronomía, una decisión que cambió mi vida por completo, adentrarse de lleno en el mundo culinario es un desafío enorme que exige un giro de 180 grados; es una profesión exigente que no es para cualquiera, pero yo la convertí en mi pasión absoluta. 


Con el tiempo fui construyendo mi propio camino trabajando en restaurantes, cafeterías y en una pastelería que considero mi segunda gran escuela. En este proceso me enamoré de los detalles, de la paciencia y de la búsqueda constante de la perfección a través de la repetición con los ingredientes y utensilios correctos.

Aprendí que en la cocina nunca se debe dejar de aprender ni de permitir que el oficio te sorprenda.

Eventualmente decidí dar el salto al emprendimiento, siento que la vida me fue guiando sutilmente hacia este destino hasta que no quedó otra opción más que crear mi propio proyecto. Hoy no lo veo solo como un negocio o una venta, sino como una oportunidad que agradezco profundamente.

Emprender me ha permitido conectar con las personas, construir amistades entrañables y formar una comunidad que se siente como familia. Gracias a ello, puedo decir que mi día a día es mucho más alegre.

Amorona ahora es nuestro bebé; un proyecto que mi hermana y yo construimos desde cero con muchísimo amor, y eso es precisamente lo que reflejamos en cada creación.

Buscamos que ese cariño se note en cada detalle, en cada ingrediente y en cada morona de nuestros pasteles, en este viaje, mi familia ha sido mi pilar fundamental en todos los aspectos debido que es un camino complejo pero sumamente satisfactorio; de hecho, me gusta verlo como un videojuego: cada nivel se pone más difícil y retador, pero la satisfacción que sientes al superarlo y lograrlo es sencillamente hermosa.

-Chef Andrea Jaime-

 

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